Rincones campechanos: Herederas del “oro verde”.

RINCONES CAMPECHANOS

Herederas del ‘oro verde’

Campeche está lleno de sitios por descubrir. No todo es colonial, ni solo mar ni historias de piratas o zonas arqueológicas. También hay vestigios del llamado ‘oro verde’, el henequén que llenó de riza a la Península de Yucatán.

En el Norte del Estado aún se mantienen en pie  antiguas haciendas que se dedicaban a la producción de henequén que dieron auge económico a la región durante el siglo XIX, hoy en día  algunas se mantienen  sólo como testigos de una época de gloria y otras como la famosa Hacienda Blanca Flor que en 1885 diera hospedaje a la Emperatriz Carlota Amalia esposa de Maximiliano de Habsburgo ofrecen servicios turísticos al visitante.

Estas son algunas de las haciendas que se ubican en los municipios de Calkiní, Hecelchakán y Hopelchén.

Hacienda Tankuché

Edificación de estilo francés que simula un edificio medieval, a mediados del siglo XIX fue una hacienda dedicada a la explotación del palo de tinte, que a finales de este siglo -con el auge del henequén- giró a esta industria convertida en la base de la economía de toda la península.

La familia Peón, propietarios de esta hacienda vieron reducida notoriamente su propiedad de más de 2,000 hectáreas en las postrimerías de la revolución mexicana. En 1972 lo que quedaba de la hacienda fue expropiada por el Gobierno del Estado, sus máquinas raspadoras de henequén siguieron funcionando hasta la década de los 80´s.

  

Hacienda Santa Cruz

Se localiza a 107 km de la ciudad de Campeche sobre la carretera 261 por la cual se llega a Calkiní, una desviación de 20 km hacia el oeste nos lleva al poblado de Nunkiní, pasando este poblado a 10 km se encuentra la hacienda.

Los primero datos de su existencia se remontan a la segunda mitad del siglo XVIII, para entonces estaba registrada como una hacienda ganadera. No se tiene más datos de ellas sino hasta finales del siglo XIX cuando pertenece a Don Sixto García quien hace de ella una gran productora de henequén sin abandonar sus cultivos de maíz y frijol.

El movimiento revolucionario de 1910 provoca el colapso de su actividad como de otras tantas. Para 1930 la hacienda ya se encontraba abandonada. Tiene un patio central, junto al cual la capilla muestra una inscripción de 1866 fecha en que sin lugar a dudas fue construida. En la huerta original de la hacienda actualmente se cultiva palma de jipi.

San Antonio Yaxché

La Ex- hacienda San Antonio Yaxché, ubicada en el poblado del mismo nombre, fue construida en el año de 1894 a base de piedra, madera, hierro y tierra. Cuenta con dos entradas, una principal y la otra de servicio, así como dos pozos o norias, que aun funcionan.

Continuando por el camino empedrado se llega hasta un costado de la casa grande, la cual conserva al frente unos arcos simples que forman parte de su fachada. Al costado izquierdo de la casa grande aún se conserva un gran arco adornado con diferentes figuras, rematando al final, con una cruz.

Hacienda Blanca Flor

La Hacienda Blanca Flor se encuentra ubicada a 5 km del municipio de Hecelchakán. La construcción es del siglo XVI, y está parcialmente reconstruida en la actualidad.

Conserva su arcada principal y la sincronía de su patío central, convertido ahora en un bello jardín. Durante “la guerra de castas” se utilizó como fortaleza de los criollos, que solo llegó hasta la región del partido de los Chenes y a escasos metros de la ciudad de Campeche.

El antiguo templo de la finca, conserva vestigios de la lucha armada, así como las tantas haciendas que existieron en el estado de Campeche, se dedicó al procesamiento del henequén y hoy día ofrece al turista servicio de hospedaje, áreas verdes y atractivos paisajes a su alrededor.

Hacienda Uayamón

Hacienda Uayamon es una construcción colonial concluida en el siglo XVIII perfectamente conservada y con unos jardines espectaculares gracias a sus muros y arcos de piedra. En 1997 fue restaurada por el arquitecto Luis Bosoms y fue convertida en un hotel de cinco estrellas, que guarda el encanto de sus construcciones antiguas y las modernidades del confort. Su nombre significa en maya “donde desciende el espíritu” o “lugar donde bajan los brujos”.

A fines del siglo XVI Uayamón fue una estancia ganadera y aparece también como uno de los lugares saqueados a partir de 1685 por el pirata Lorencillo y su lugarteniente Grammont. Un siglo después, en propiedad de Don Francisco de Cisero, Coronel y comandante de las Milicias Blancas, Uayamón se alza como una de las mayores haciendas campechanas.

Atestiguó en 1911 el recibimiento de Francisco I Madero en Campeche, y en 1913 fue escenario de un enfrentamiento entre grupos políticos que tomaron Uayamón como cuartel general durante algunos días y destruyeron las calderas de las máquinas de raspa y la estación de ferrocarril.

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